Rosa Rivera nació en México y vino junto a su familia a los Estados Unidos con 13 años. 

“Mi papá siempre quiso pues algo mejor una vida mejor para sus hijos y nos trajo aquí para mejores oportunidades como dice uno vivir en el sueño americano”, dijo Rivera.

Rivera asertó que la transición fue muy dura. 

“Al principio porque no sabíamos ni una palabra en inglés por cierto que varias veces y le dije a mi papá que nos había arruinado nuestras vidas porque pues no podíamos hacer nada”, continuó Rivera.

En ese tiempo, Garden city era un sitio muy diferente comparado a hoy. 

“Desgraciadamente pues en aquellos años siempre uno si pasó por descriminación verdad? O sea vivíamos en un lugar donde casi no había hispanos entonces este cualquier cosita que pasaba mal nos echaba la culpa es entonces pues eso fue muy difícil para nosotros,” comentó Rivera. 

Aunque asistió a la escuela en los Estados Unidos, no pudo aprender inglés con fluidez. A pesar de eso, comenzó a trabajar en el banco como cajera. 

“Tenía 18 años trabajando en un banco y lo único que podía era contestar tu pregunta pero no podía este continuar con la conversación,” mencionó ella. 

Rivera dice que le gustó mucho el trabajo en el  banco y tenía ganas de crecer y ayudar a la población hispana en el área. 

“Me ponían hacer diferentes cosas y yo lo aceptaba”.

Sin embargo, ella vaciló cuando le ofrecieron una posición de supervisora…

“Pero tuve un mentor se llamaba ella, Terry Ginther, que me empujó, me empujó  y ella nunca aceptó uno por parte mía.  Ahora le doy las gracias por todo el esfuerzo que ella puso en mi porque gracias a ella me forcé crecer y ser ser mejor para mi”, ella dijo.  

Y lo que la lanzó a otro nivel, fue al fin dominar el idioma de inglés y su clientela hispana. Por un tiempo fue la única empleada bilingüe en el suroeste de Kansas 

“Fui la primera cajera, la primera prestamista en poder ayudar a la gente. Ver yo como mis papás batallaban con la idioma, eso a mí me motivó a querer ayudar a mi gente”, reclamó Rivera. 

Con dedicación y esfuerzo, Rivera logró ser la vicepresidenta de First National Bank. 

“Yo siento que gracias a mi gente que estoy donde estoy por eso bancos me buscan y hasta la fecha bancos me llaman”, dijo. 

Rivera ya lleva 38 años guiando a las personas en el sector bancario y no cambiará nada. 

“A pesar de que ayudé a mucha gente a empezar sus créditos no tuve ni un préstamo malo. todos llegan con esa ganas de progresar y tener una mejor vida que no quedan mal contigo, al contrario. Yo me arriesgue. Me arriesgué mucho con mucha gente pero ninguna me quedo mal. Y porque ahí se nota las ganas de progresar. Las ganas de una mejor vida en los Estados Unidos”, concluyó Rivera.